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martes, 9 de diciembre de 2025

ÑAMING





Cuando ya creía haberlo visto y leído todo en materia de lingüísticas tropelías, curado de los espantos que le producía leer o escuchar engendros como puenting, balconing, running (entre otras lindas muestras de teratología léxica propiciadas por nuestro papanatismo y complejo de inferioridad ante el idioma dominante), cuando pensaba que ya nada podría sorprenderle en la materia, este curioso y purista hablante del viejo castellano se topó, en una de esas máquinas expendedoras de fruslerías comestibles, con una perla difícilmente superable. 

En su momento renunciamos al clásico emparedado y lo sustituimos por el anómalo sándwich (de endiablada grafía y curiosa etimología: procede de J. Montagu, cuarto Conde de Sandwich). A algunos no les ha parecido bastante y han ido un paso más allá, mezclando la infantiloide interjección onomatopéyica ¡Ñam! con ese verdadero agente infeccioso que es la terminación ing del gerundio inglés. Y así, de esa cópula perversa nació esta nueva criatura a la que le deseamos fugaz existencia: ÑAMING.   

domingo, 14 de septiembre de 2025

TRABALENGUAS

 El mundo esta polarizado,

¿quién lo despolarizará?

El despolarizador que lo despolarice

buen despolarizador será.



(Se precisan urgentemente despolarizadores.)

domingo, 27 de julio de 2025

TIEMPO DE MENTECATOS

 

En una época tan fecunda en insultos e improperios, se echa en falta el escaso uso del otrora bastante frecuente mentecato. Y es una pena, porque, a partir de su etimología latina, su carga denigratoria no puede ser más exacta y adecuada a nuestros tiempos.

En esta palabra tan nuestra se amalgaman dos palabras latinas declinadas: mens (mente) y captus (tomado, cogido, capturado), de forma que una posible interpretación nos llevaría a "privado de mente" o quizás mejor a "mente cogida, tomada, capturada". Así están (estamos) cada vez más personas, con la mente capturada, cautiva, secuestrada; presa en la gigantesca telaraña que la tecnología creó y nosotros estamos alimentando con fragmentos de nuestra propia alma.

Ya  casi todos somos mentecatos, no solo los tontos de remate.  

viernes, 27 de junio de 2025

FLAMA


Había agotado todos los sustantivos y adjetivos de su vocabulario para referirse a la ola de calor que estaba arruinando sus escasos días de vacaciones: sofoco, asfixia, bochorno, calorina,  tórrido, abrasador, ardiente, candente... 

Mientras le servía una cerveza en una jarra helada, aquel camarero del sur le regaló una nueva palabra que  desconocía: FLAMA.

Prima hermana de llama y apenas evolucionada respecto a su etimología latina (flamma), le pareció la más próxima a la sensación de estar viviendo entre las llamas de un infierno. 


miércoles, 11 de junio de 2025

LA PALABRA DEL DÍA

 


 
-¿Por qué el Diccionario de la Real Academia la ha elegido como palabra del día?
 
-Quizá porque piensan que está en peligro de extinción.

miércoles, 21 de mayo de 2025

JACARANDÁ

  




Hay palabras alegres, que levantan el ánimo, que te invitan a bailar, a viajar por lugares luminosos. (Sí, ya sabemos que la alegría o la tristeza la ponemos nosotros, los hablantes, pero eso no importa ahora.)

Una de esas palabras es Jacarandá (o Jaracaranda, que también así se dice).  Su primera sílaba coincide con la interjección que representa la carcajada; las tres primeras sílabas nos llevan a Jácara, (‘romance de tema alegre y libertino’); el predominio absoluto de la vocal a (la más abierta y luminosa) trasmite una sensación de apertura al asombro; finalmente, su origen guaraní nos conduce a ese pueblo mártir, amigo de la música, que sigue su incansable búsqueda de la «Tierra sin males».

Sirva este jacarandá hermoseado por sus flores violeta para celebrar el feliz abrazo entre una palabra y su significado.






lunes, 21 de abril de 2025

ESTRUMPIR

  




De ese desván polvoriento que es la memoria ha escapado hoy una palabra de mi infancia salmantina que había dejado de usar y de escuchar pero que ha permanecido agazapada y me ha venido a las mientes (sospecho que de manera no del todo fortuita). 

Según el diccionario académico —en una definición que se corresponde con exactitud a la acepción que tenía entre nosotros— este salmantinismo significa: «Hacer explosión, estallar, meter ruido.» Nosotros lo utilizábamos, por ejemplo, para explicar lo que le ocurre a un globo si lo inflas demasiado o lo revientas contra una pared o contra el suelo.

Se me antoja que esta palabra es muy actual y que define como pocas lo que está ocurriendo en este nuestro asendereado globo terráqueo. Si hasta su estructura fónica parece irónicamente hecha a propósito...

Sí, definitivamente, parece que hay un empeño generalizado en que el mundo  esTRUMPa.


jueves, 20 de marzo de 2025

FRAY GERUNDIO

Vinieron primero de uno en uno, sonrientes, joviales, amistosos, dispuestos a naturalizarse, a adaptarse a nuestras costumbres: mitin, camping, pudin, trávelin, parking, esmoquin. Apenas llamaban la atención. Eran la avanzadilla de una invasión que se ha vuelto incontrolable: shopping, casting, streaming, coaching, timing, coworking, lifting, zapping, marketing, overbooking, feeling, piercing, topping, rafting, footing, bullying, running, ghosting, trending, branding, crowdfunding, planning…

Todos estos gerundios ingleses —innecesarios en la mayoría de los casos— han acampado entre nosotros como especie invasora y amenazan con desvirtuar la esencia de nuestra lengua. Y hemos llegado a crear extraños monstruos (balconing, puenting, Vueling…) que sonrojarán a quien tenga un mínimo respeto por su propia identidad como hablante. Aquello del spanglish norteamericano que nos tomábamos a broma o que parecía muy lejano lo tenemos ya aquí; por no citar las insufribles letras de muchas de las ¿canciones? que escuchan los más jóvenes.

En el siglo XVIII el padre Isla, para ridiculizar el estilo hueco, ampuloso y barroquizante de los predicadores escribió Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes.  Nos estamos volviendo zotes de tanto bárbaro gerundio. 


Una muestra insuperable de este batiburrillo gerundivo lo encontramos en el siguiente artículo que, sin pizca de ironía ni parodia, pone nombre a prácticas, parece ser que habituales, en las relaciones interpersonales:

https://elpais.com/sociedad/2022-04-24/diccionario-de-las-malas-relaciones-del-ghosting-al-pocketing.html

lunes, 20 de enero de 2025

SABAÑÓN







Hay algunas palabras que escapan a la ciencia de los etimólogos. El diccionario las califica de origen incierto, negándoles así ese derecho elemental de tener una filiación. Son, por así decirlo, palabras bastardas, hijas de nadie, perros de mil leches. Por antiguas, por vulgares o por rebeldes no se reconocen en ningún linaje. Una de estas palabras es sabañón

A quienes nacimos en los cincuenta en un pueblo como tantos otros de la España rural y mesetaria no hace falta que nadie nos explique su significado: la memoria de nuestra piel aún guarda el doloroso recuerdo de la hinchazón, el dolor y la escocedura (¡atención al efecto paradójico del frío extremo que produce una sensación de quemazón!) que traían asociados. Las fuentes de calor que se estilaban (la lumbre y el brasero) no alcanzaban a vencer la inmensidad del frío ambiental, sobre todo si realizabas tareas en el exterior como ir a buscar agua a la fuente en los meses más crudos del invierno. Compañeros inseparables de manos y pies en nuestra infancia, los sabañones parecen cosa del pasado, una reliquia de un tiempo de inviernos rigurosos, y la palabra que los designa apenas se utiliza. Es un término en peligro de extinción por falta de uso y deberíamos alegrarnos de que ya solo sea pasto de los diccionarios. No ocurre lo mismo con otras palabras que están también dejando de usarse cuando son más necesarias que nunca: honestidad, bonhomía, discreción, embeleco... pongo por caso.

domingo, 10 de noviembre de 2024

PATRAÑA

 

He aquí una palabra que apenas se utiliza, una palabra desaprovechada, que viene muy a cuento de lo que estamos viviendo. «Invención urdida con propósito de engañar», así la define el diccionario de la Academia. ¿A qué nos recuerda esto?

En su etimología hay una referencia a los pastores (‘pastoranea’), a los cuentos y consejas que intercambiaban, suponemos que para subsanar la falta de noticias en su aislamiento y para  amenizar sus largos momentos de tranquila actividad y sus noches en vela junto al fuego. Mucho se habla ahora de bulos (término muy preferible al horrible e innecesario ‘fake news’) pero la envergadura del engaño es tal que ‘patraña’ (palabra rotunda y enérgica) refleja mucho mejor la situación. Porque `bulo’ evoca una noticia falsa pero en  ‘patraña’  reside la idea de trama, de relato urdido, de una malla de mentiras que conformen una narración completa y alternativa a la realidad. Y eso precisamente es lo que está sucediendo.

Joan de Timoneda, autor del siglo XVI, valenciano —precisamente—, escribió una recopilación de breves historias ficticias a la que tituló «Patrañuelo» y define ‘patraña’ como “Fingida traza tan lindamente amplificada y compuesta que parece que trae alguna apariencia de verdad”.  Timoneda no engañaba a nadie, llamaba a las cosas por su nombre, no colaba mercancía tóxica de matute. Sus lectores sabían a qué atenerse. Eran otros tiempos…

lunes, 28 de octubre de 2024

LOS OCHO NOMBRES DEL VIENTO




                         



     Con frecuencia imaginamos los nombres como etiquetas que prendemos de las cosas, pero ¿qué pasa cuándo lo que se nombra no tiene cuerpo, no se ve o existe sólo en nuestra imaginación? Nombrar a un ángel, nombrar un sentimiento, nombrar al personaje de una novela. Ahí el nombre revela todo su milagroso poder, su capacidad de traer algo nuevo al mundo.

       No sabemos si el molinero que grabó en madera con letra florida e irregular los ocho nombres del viento (los ocho pétalos de la rosa de sus vientos) y los colocó bajo cada uno de los ocho ventanos del molino tenía alma de poeta o, simplemente, como el que pone nombre a un perro, sabía que ese es el primer paso para la domesticación, para someterlo a la pesada tarea de la molienda.

   Cierzo, Toledano, Ábrego, Ábrego Hondo, Villacañas, Levante, Matacabras, Solano: los ocho nombres del viento.

        Hermosa tarea nombrar el viento, tan hermosa y necesaria como moler el trigo para el pan.






jueves, 22 de agosto de 2024

CHUPACHARCOS





¿Quién inventaría esta palabra, inexistente para el diccionario oficial? Alguien —un anónimo forjador de vocablos— tuvo que decirla una primera vez, sacarla de la nada en un golpe de humorismo sureño. Al oírla sin previo aviso es difícil evitar una sonrisa.

Este término testimonia la creatividad que vive y resiste en las periferias del idioma, ese genio popular inventivo y metafórico, amigo de la sonoridad (esa festiva repetición de la ch) y capaz de crear una nueva voz,  una alternativa más expresiva y plástica a su equivalente académico (desatascador), fríamente descriptivo y poco sugerente.

Ahora en que una mezcla de pereza, complejo de inferioridad, papanatismo e ignorancia  nos hace adoptar barbarismos como coach, mainstream, pump track, random, brunch, fake, rider… necesitamos muchos anónimos creadores de palabras ahormadas en nuestro rico acervo lingüístico que vengan a remediar con su ingenio tanta tropelía lingüística y desatasquen los conductos atorados de nuestro idioma.

Y dejemos los términos ingleses para cuando hablemos en la admirable lengua de Shakespeare.


viernes, 7 de junio de 2024

MALPAÍS




Otra vez comparece en este  Palabrario  el término Malpaís, tecnicismo geológico que se define como "campo de lava reciente, con una superficie tortuosa, estéril y árida".

Y otra vez nos viene a la mente la misma metáfora. Tras esta campaña electoral volcánica en que las bocas de los políticos escupen sin parar lava ardiente en lugar de ideas argumentadas, así quedará el solar de la vieja España: una superficie tortuosa, estéril y árida. 

Mal país. 

viernes, 10 de mayo de 2024

ASTROLABIO

 



Hay palabras que parecen hechas para ser saboreadas, para disfrutar con su sonido, para dejarse llevar por lo que evocan, para agradecerle al azar su ciega sabiduría poética. Una de estas palabras tocadas por la magia es Astrolabio. Su etimología griega (que podríamos traducir por ‘captor o cazador de estrellas’) ya es suficientemente sugerente  y el objeto que designa (un instrumento de navegación basado en la posición de las estrellas) es en sí mismo bello (se ha convertido en solicitado artículo decorativo) y  nos transporta a una época de viajes inciertos, de peligrosas travesías marítimas, de descubrimientos. Aquellos navegantes sabían leer en el inmenso mapa del cielo para encontrar el camino; ahora solo necesitamos mirar a una pequeña pantalla que nos habla y nos lleva de la mano y nos dirige como si fuéramos niños que han perdido la capacidad de orientarse por sí mismos.

No acaba aquí el encanto de astrolabio. Por una feliz coincidencia que nada tiene que ver con la ciencia etimológica, esta palabra parece compuesta por otras dos: astro y labio. Y esta combinación tan extravagante como lírica  nos recuerda una conocida frase del poeta uruguayo Conde de Lautréamont cuando nos habla de  algo «bello como el encuentro fortuito, sobre una mesa de disección, de un paraguas y una máquina de escribir».  

Astrolabio nos autoriza a soñar con estrellas que tienen labios, con besos de luz y otras divagaciones ingenuamente cursis, inocente divertimento para contrarrestar tanto cinismo y  chabacanería como imperan en el lenguaje actual.


martes, 30 de enero de 2024

LA FAMILIA SPIRARE (II): ESPIRAR Y EXPIRAR


Dos palabras tan parecidas y tan diferentes: espirar y expirar.

Sólo una letra separa la vida de la muerte. Y si las pronunciamos descuidadamente llegan a confundirse.

sábado, 13 de enero de 2024

LA FAMILIA 'SPIRARE' (I): CONSPIRAR

 

Todas las palabras están hechas de aire, pero estas más.

Los vástagos de la familia léxica que hoy nos ocupa, las ramas de este frondoso árbol, han emprendido en algunos casos caminos muy diversos; en otros no se han apartado mucho de la tradición y han conservado rasgos comunes de su origen. Los miembros de esta familia, salvo error u omisión, son: Aspirar, Conspirar, Espirar, Expirar, Inspirar, Respirar, Suspirar y Transpirar. Todos ellos proceden de una palabra latina Spirare (echar aire, soplar) y en su ADN la idea de aire, soplo o respiración está más o menos explícita. El más díscolo, el que más lejos ha llevado su rebeldía hasta resultarnos difícil relacionarlo con los demás es Conspirar (literalmente, respirar junto a otras personas) que, renegando de su significado etimológico y quedándose solo con su interpretación metafórica ha pasado a referirse a “unirse o ponerse de acuerdo para rebelarse o para hacer daño”; es como si los conspiradores estuvieran tan cerca unos de otros que compartieran el mismo aire o que unos inspiraran el aire que  los otros espiran. Si en lugar de aire ponemos mensajes, fotos, memes, textos y demás contenidos de las redes sociales tendríamos una aproximación muy actual al origen y propagación de las ideas conspiranoicas.

jueves, 9 de noviembre de 2023

CLAVILLOS

 





No. No vamos a hablar de los abanicos, ni de su antiquísima tradición, ni de ese lenguaje galante, tan frívolo y sofisticado, que se desplegaba a golpe gracioso de muñeca y de ocultación. Tampoco alabaremos sus ventajas prácticas: esa sencilla, portátil, económica y sostenible solución para aliviar el calor. No cantaremos la belleza pictórica ni la exquisitez artesana de alguna de sus creaciones. No analizaremos el conocido verso de Rubén Darío, construido sobre la metáfora, la aliteración y la paronomasia: "el ala aleve del leve abanico".

Lo que hoy nos interesa es el clavillo (del latín, clavus, clavo), ese pasador que sujeta las varillas (también las dos piezas de una tijera) por su extremo perforado y que (aunque no comparten etimología directa, sí indirecta a través del indoeuropeo) es la clave (del latín, clavis, llave) de todo el mecanismo. Ahora que tanta gente se desvive por parecer y aparecer y aparentar, por lucir pintarrajeada, por brillar como las varillas de un abanico, encarezcamos la función del humilde e imprescindible clavillo, el eje que permite girar, el nexo que junta las piezas dispersas, que las convierte en útiles, que les da sentido.

Faltan clavillos para tantas varillas como andan sueltas por ahí.

miércoles, 6 de septiembre de 2023

MEME

   

(De Redwoodneo - Modified from File:Richard dawkins lecture.jpg by Redwoodneo, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6380847)

                              Richard Dawkins, biólogo y divulgador científico.


La mayoría de las palabras que usamos son anónimas, sin paternidad conocida y sin fecha de nacimiento precisa. No es el caso de meme, que constituye uno de los escasos casos de onomaturgia, es decir, una creación léxica individual que acaba siendo aceptada por la comunidad. Creada por el científico Richard Dawkins en  1976 en su libro El gen egoísta y concebida originalmente como una unidad de información cultural trasmisible de un ser humano a otro —algo equivalente al gen biológico— su uso y significado se ha trivializado y expandido hasta convertirse en poco más que una gracieta que vive y pulula en el ecosistema de la Red, consistente casi siempre en una imagen con alguna glosa textual que alude —con un humor las más de las veces zafio— a algún asunto de actualidad.

El sesudo término científico se ha degradado tanto que parece ser que el propio creador llegó a renegar de su mutación, algo que, sin embargo, no debería haber sorprendido a un  biólogo evolucionista que, al inventarlo, lo formó sobre la base de gen y de mimesis (imitación, en griego), con lo que ya, en cierta medida, estaba previendo su futuro.

Popularizado como género comunicativo, el meme  es, en opinión de quienes nos hemos educado en una época en que palabras e imágenes tenían un valor sustantivo, un subproducto más de una cultura tecnológica que todo lo sacrifica a la inmediatez, a la brevedad, a la superficialidad, al estímulo banal, al infantilismo, a la parodia grotesca e hiriente. Pero ninguna de estas objeciones importa a sus abundantísimos creadores y consumidores. A poco que nos descuidemos nos convertiremos todos en carne de meme.

Sin saber qué era el evolucionismo ni haber oído probablemente hablar de un tal  Darwin —eran tiempos de estricto nacionalcatolicismo— nuestros mayores usaban una expresión para afear amablemente nuestro comportamiento gregario: «Eres un monito de imitación», nos decían.  Una afirmación que, a la vista de lo que está ocurriendo, podría postularse como definición exacta de los homínidos actuales.

No nos resistimos a cerrar esta entrega de nuestro Palabrario sin aludir una vez más a esa extraña e inconsciente e irónica analogía que subyace a las palabras. Solo una letra le falta a meme para convertirse en memez. Una distancia demasiado corta.  


domingo, 13 de agosto de 2023

LA CANÍCULA

 


Poco sabe este gato de etimologías y de las bromas que suele gastarnos; nada le importa que canícula derive de can y que se refiera a la constelación del perro, su proverbial enemigo. Tampoco le interesan las estadísticas, las noticias sobre las olas de calor o el cambio climático. Ha buscado el amparo de una sombra y sestea con vocación de letargo hasta que caiga la noche y se alivie el bochorno. Soporta como puede su particular gatícula.

¡Qué sabia es a veces la inconsciencia!


lunes, 7 de agosto de 2023

PALABRAS LARGAS

 

Odiaba las palabras muy largas, de más de cinco sílabas. Le parecían un engendro, una monstruosidad. Otorrinolaringología, paralelepípedo, agroalimentario, hipoalergénico, acetilsalicílico, anticonstitucionalidad, esternocleidomastoideo... Le resultaban contrahechas, burocráticas, de mal agüero. Le recordaban lo que había leído sobre esos vocablos inacabables, despiadados, que acaban con el aliento de cualquiera, utilizados en la administración de los campos de concentración nazis: Zusatzkostenberechnungsschein (certificado de cálculo de costes complementarios) o Barackenbestandteillager (almacén de repuestos de barracones), como si se necesitaran muchas sílabas para mejor ocultar el horror. 

Por el contrario amaba las pequeñas, viejas, desgastadas palabras de su lengua que denominan realidades simples, humildes, esenciales: pan, paz, sol, luz, fe, miel, flor, sed, fin, bien, alma, azul, casa, amor, libro, pena, beso, árbol…

También en el léxico menos puede ser mucho más.