miércoles, 28 de abril de 2021

CORONACUENTOS (29): PAUTA INCOMPLETA


Contrariamente a lo que algunos le recriminaban, no era de los que hablan por hablar ni de los  que opinan sin basarse en hechos. 

Por eso, cuando debido a problemáticos efectos secundarios las autoridades sanitarias decidieron suspender la segunda dosis de su vacuna, se sulfuró. ¿Con qué derecho le privaban del inigualable placer de poner el grito en el cielo? ¿Qué iba a ser ahora de él, con medio nanochip inoculado?  ¿Cómo iba a poder explicarles a los demás  que sentía tan solo medio esclavo, medio borrego, mediopensionista del pérfido sistema?


domingo, 25 de abril de 2021

25 DE ABRIL

 

Éramos jóvenes. 

Aquella primavera del 74 fue más Primavera que nunca, reventona de claveles en la bocacha de los fusiles. De Portugal irradiaba una luz de libertad y fraternidad. Entonces no sabíamos que la Revolución acaba por devorarse a sí misma o  languidece hasta no reconocerse o cae en manos de los cínicos.

Entonces no necesitábamos saber. Teníamos suficiente con soñar.

Éramos muy jóvenes.    

viernes, 23 de abril de 2021

UN LIBRO

 


Abrió un libro

y entró en él

como aquel que se interna

en un bosque de árboles que hablan,

de criaturas hechizadas.

Abrió un libro

y entró en él

como un caminante que encuentra albergue

cerca del fuego, una noche de tormenta,

en una posada al borde del camino.

Abrió un libro y entró en él

como aquel  que se adentra

en el abrazo de un amigo,

en una historia de amor,

en el peligro hermoso de la noche.

Abrió un libro, entró en él:

el Tiempo dejó de ser herida.



¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!


martes, 20 de abril de 2021

CORONACUENTOS (28): VIEJOS TIEMPOS

 

La panadería tiene un aforo máximo de dos personas. El sexagenario ha de esperar fuera. Enseguida llegan otros dos clientes: una pareja de octogenarios. El sexagenario es de esos que no soportan el silencio en un ascensor  con desconocidos y siente una absurda necesidad de empatizar.

                  -Haciendo  cola, como en los viejos tiempos... -deja caer.

          El sexagenario no ha conocido las colas para conseguir víveres, ni las cartillas de racionamiento de la posguerra, pero calcula que sus dos compañeros de espera sí.

                  -Es que estos son los viejos tiempos -le contesta la mujer.

                Ya tiene el sexagenario  tema de cavilación para todo el día. Su pequeña lección de filosofía doméstica.

domingo, 18 de abril de 2021

LÁGRIMAS DE RESINA



 










A nadie importan

las lágrimas del árbol mutilado

que brillan con la luz

sesgada de la tarde.

Nadie sabrá

 de ese dolor fantasma

de la rama amputada

donde tiembla y gorjea

un pájaro imposible.


viernes, 16 de abril de 2021

SELENE

   





Se inclina el pino

rendido a la belleza

del plenilunio.

martes, 13 de abril de 2021

LUNES DE AGUAS

 













A la sombra florida del ciclamor y de las hojas nuevas, en las orillas del Tormes -majestuoso e imperturbable, ajeno a los trabajos y a los días oscuros-, los salmantinos celebran el fin del ayuno y la abstinencia, el regreso del tiempo del placer y la alegría. Es una fiesta restringida, a media voz, casi a hurtadillas, a la espera del triunfo -provisionalmente definitivo- de una nueva salud, de una nueva alegría, de una nueva primavera.

domingo, 11 de abril de 2021

MEMORIAL






En el claro del bosque, rodeado de jóvenes árboles que lo velan, el viejo roble, antes de que lo talaran, se las ingenió para labrarse su monumento funerario.

jueves, 8 de abril de 2021

CALIMA

 




Al fin aparece limpio el cielo. Los últimos días el aire estaba turbio, oscurecido por un velo de bruma: nubes de polvo en suspensión, arena venida de muy lejos, contaminación humana. Era fácil imaginarse dentro de una tormenta en el desierto, sentir casi la lija de la arena en la saliva. 

Calima. Hay que pronunciar esta palabra despacio, saboreándola, dejándose llevar por el suave balanceo (abierta/cerrada/abierta) de las vocales. (¡Ah esa querida y diáfana apoyatura vocálica castellana que tanto echamos de menos en otros idiomas!). 

Calima, una palabra muy bien construida, armónica. Sus consonantes nos invitan a un viaje fónico que va desde el oscuro velo del paladar, pasando por el  cielo de la boca para llegar a los labios. Una palabra que va buscando la luz.  Si fuéramos conscientes de la complejísima habilidad muscular necesaria para pronunciar cada uno de los sonidos que forman una simple frase, nos daríamos cuenta de hasta qué punto somos virtuosos instrumentistas que, tras un sofisticado aprendizaje del que no somos conscientes, hemos llegado a dominar con maestría las cuerdas, el viento y la percusión.

Calima. Siempre me imagino esta palabra (tan próxima a la calma) escrita en alfabeto griego. Pero tiene un origen confuso, también ella contaminada por la bruma de la etimología, y es uno de esos vocablos en los que lo caliginoso del significado pugna con la belleza del significante. Como esos seres en que su hermosa apariencia esconden un desagradable mensaje.



domingo, 4 de abril de 2021

CASA TOMADA

 































¿Qué variedad de la desgracia puso sus ojos severos sobre esta casa?  ¿O fue tan solo la desidia, esa hijastra del tiempo?

El jardín, abandonado a su instinto reprimido, se ha convertido en jungla. Los árboles, plantados con amor, han roto las cadenas de la urbanidad y medran a su antojo, compitiendo por la luz cada vez más escasa, atenazados por plantas trepadoras y maleza. Parecen empeñados en vengarse de la mano civilizadora que los ató a esta tierra. La higuera, el fresno, el ciprés, el avellano, el acebo, la pasionaria, la palmera, el nogal, el níspero, la enredadera..., sus nombres poco valen en este salvaje maremágnum.  Donde una vez hubo orden y propósito ahora hay promiscuidad, hibridación y esa íntima podredumbre que la sombra y la humedad generan en el suelo del bosque. Algunas ramas parecen afectadas por un delirio tropical y adoptan extrañas  formas, desafían las leyes del crecimiento, se diría que dibujan enigmáticos signos. La carretilla ociosa no tardará en ver atacado su metal por la implacable voracidad de lo orgánico.

¿Qué decir de la casa? Está a punto de desaparecer asfixiada por la pujanza de esta selva de 300 metros cuadrados. La puerta apenas la protege de una invasión vegetal imparable que acabará por devorarla y los retoños de la hiedra oprimen con sus dedos tenues e inflexibles el cristal de las ventanas.

Pero en este paisaje de vorágine que dejan tras sí la volátil voluntad del hombre y sus empeños transitorios, el fulgor de una rosa, el olor del jazmín, la blancura primaveral de la cala y la delicadeza de la linterna china —supervivientes del caos— nos asombran con su milagrosa floración mestiza.


jueves, 1 de abril de 2021

VIRTUDES

  

—Discreción, moderación, sensatez, lealtad, honestidad, coherencia, prudencia, bonhomía, sinceridad, parsimonia, modestia, integridad, madurez, formalidad, nobleza, verdad, firmeza, naturalidad, observancia, empatía, seriedad, urbanidad, respeto, cortesía, sutileza, delicadeza, experiencia, humildad, veteranía, sosiego...

—-¿Qué extraña letanía recitas, amigo?

—Una letanía de virtudes.

—¿Cardinales o teologales?

—Ni unas ni otras. Virtudes anticuadas, virtudes que, al parecer, han dejado de serlo, atributos que impiden el éxito en nuestros días, ya sea en la empresa, la política, el deporte, el arte o la vida cotidiana. Defectos que conducen al fracaso. No tienes más que fijarte en la publicidad. Se llevan el descaro, la arrogancia, la insensatez, la transgresión, la canallada, la bellaquería, la liquidez, la desenvoltura, el transfugismo, la apariencia, la temeridad, la velocidad, el inconformismo, la agresividad, la ficción y otros subproductos de una sociedad que parece anclada en una adolescencia interminable.

—Moralista te veo, amigo Mateo.

—Tu candidez sea conmigo, Luciano amigo.

 

(Amable forcejeo dialéctico entre Mateo Ortiz y Luciano Pacheco, provocado por la lectura matutina del periódico)