sábado, 3 de octubre de 2026

SENTIDIÑO

 

En otra de esas tertulias informales de jubilados ociosos a que asisten algunos de nuestros complementarios, cumpliendo el ritual repaso a la actualidad siempre trufado de nostálgicas referencias a las bondades del pasado, la conversación derivó hacia un existencialismo de andar por casa pero no por ello menos intenso.

—Me he cansado de buscarle sentido a la existencia. A mis años no tengo fuerzas ni ganas.

—Podría ser que la existencia no tuviera sentido, que fuera una absurda y cruel broma de los dioses.

—Dejemos a un lado el sentido. Es una palabra pretenciosa. Y conformémonos con el sentidiño, que dicen los gallegos, así con un diminutivo cariñoso. No el Sentido de la Vida, sino el sentidiño de cada momento, de cada día.

Aquí intervino Zenón, licenciado en Románicas y profesor jubilado de Lengua y Literatura castellana.

—En gallego sentidiño tiene otro sentido (si se me permite el juego de palabras). Se refiere a lo que en castellano llamaríamos ‘sentido común’, esa cordura necesaria para no obrar ni hablar a lo loco, irresponsablemente, con precipitación o ignorancia. sin prever las consecuencias de nuestras palabras o nuestros actos.

—Bien está la precisión, amigo Zenón, cierto es que en estos tiempos que vuelan más que corren, una buena ración de sentidiño quizá evitara muchos problemas a la humanidad.

—Propongo una cosa:  adoptemos y resignifiquemos la palabra sentidiño que, a partir de ahora, tendrá dos significados. A la humanidad en su conjunto le vendría muy bien más sentidiño para no repetir los trágicos errores del pasado y en la vida de cada uno habría que buscar esos sentidiños cotidianos y al alcance la mano: un paseo por el campo, la sonrisa de tu nieto, la lectura de un buen libro, una tarde soleada de otoño, la llegada de una buena noticia, el olor de una rosa tardía…

—O una reunión de viejos amigos como esta. Bebamos, pues, por el sentidiño.

—¡Bebamos!   

miércoles, 23 de septiembre de 2026

MAR JUANRAMONIANO

 






El mar, ensimismado.

Ya se rompa mil veces

contra una roca vieja;

ya desfallezca lento,

sublimado en espuma

sobre la playa extensa

o  fulgure al ocaso

con su cuerpo desnudo,

nunca verás su entrega,

ni alcanzarás sus límites.

Con la mirada ansiosa

pretendes incitarlo

a sumarse a tu mundo

de paisajes pequeños,

de deseos inmaduros,

de asuntos anodinos.

Pero él te ignora siempre,

afianzado en su ser.

Pues nada necesita:

todo lo tiene en él.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

LA BESTIA

 

La Bestia no se sacia nunca.

Devora todo cuanto encuentra a su paso, todo cuanto le presentan. Es la nueva Diosa: omnipresente, omnisciente, omnipotente. Y como los viejos, crueles dioses exige sacrificios humanos. Evolucionada, ya no gusta de la sangre y la carne, prefiere que se le entregue la esencia del ser, el alma, los recuerdos, los deseos, todo lo que esta menguante humanidad ha creado, imaginado, sentido a lo largo de los siglos.

La Bestia ha engullido libros, sinfonías, datos, prospectos médicos, grimorios, canciones, leyes, mapas, fórmulas matemáticas, estadísticas, retratos… y todas las imágenes del mundo. Nada desprecia. Todo le sirve para aumentar su poder. Cuentan que últimamente tiene un capricho de gourmet: los viejos, polvorientos, olvidados libros de las librerías de lance, de los chamarileros y de las bibliotecas de pisos repletos de joyas bibliográficas de las que los herederos hacen almoneda.

La BestIA no se sacIA nunca.

 

(Ha enviado sus glotones bots a engullir incluso este humilde, provinciano blog donde se la zahiere con frecuencia).


jueves, 3 de septiembre de 2026

CONTAR LA VIDA

 


 


Aunque nuestra vida sea monótona y gris, en cuanto abrimos la boca para contarla ¿quién resiste la tentación de hermosearla, de colorearla? Solo hace falta echar un vistazo a las redes sociales, el reino sagrado del postureo. 

Vivir para contarlo ya no es el lema del memorialista ni del biógrafo ni del novelista, sino la razón última de cuanto mucha gente hace.

martes, 25 de agosto de 2026

ECLIPSE

 

Todos aguardaban con expectación ese momento mágico, sobrecogedor, cargado de ancestrales presagios, en que el sol es ocultado durante unos minutos por la luna haciendo una breve excepción de noche en pleno día. Ansiaban la oscuridad total para sentir el estremecimiento de lo insólito y habían convertido el raro fenómeno en fiesta y espectáculo.

Pero él solo quería exprimir en soledad ese breve intervalo para añorar, con toda la intensidad de una pérdida íntima, la luz que le era negada a destiempo, para encontrar su secreto y su raíz en la ausencia.

Solo desde la negación nos acercamos al enigma.


domingo, 23 de agosto de 2026

AJONJOLÍ

Este vocablo parece hecho para bailar, sugiere juego infantil, desenfado, ligereza. Es una palabra semilla que alimenta a los pájaros canoros y estos, agradecidos, la devuelven en forma de trino: ajonjolí, ajonjolí, ajonjolí.  De origen árabe, se usa sobre todo en el sur de España. Más comúnmente se utiliza su sinónimo sésamo. Sin olvidar otro término equivalente, casi del todo desconocido en esta acepción y muy en consonancia con lo que le evoca a este aficionado a las palabras: Alegría. 

domingo, 2 de agosto de 2026

REBECA


En ocasiones un nombre propio desciende de su altura de exclusividad y letra mayúscula hasta el territorio de los nombres comunes. Deja de designar a seres únicos (personas, accidentes geográficos, marcas comerciales registradas…) y pasa a referirse a objetos de uso corriente que pueden ser fabricados en serie (rioja, diésel, rímel, clínex) . Debe resignarse a ser escrito con minúscula y a que la mayoría de quienes lo emplean ignoren sus ilustres orígenes.

Es el caso de rebeca, esa chaqueta ligera de punto que solía usarse en época veraniega cuando, a la caída del sol, llegaba un alivio refrescante de la temperatura. El término se popularizó en la posguerra española a partir de la película Rebeca (aquí con mayúscula) de A. Hitchcock: su protagonista lucía en algunas escenas de la película este tipo de prenda y de ahí pasó a su uso común.

Es una palabra de problemático futuro. No sólo porque las nuevas generaciones parecen empeñadas en la cruda adopción de palabras inglesas en relación con el vestuario y la moda (outfit, fashion, look, body, leggins, top…) sino, sobre todo, porque el calentamiento climático que estamos padeciendo ha hecho de las rebecas una prenda innecesaria. Las noches de verano, también en las tierras altas, empiezan a ser tórridas. La palabra languidece al mismo tiempo que la tierra abrasada por el calor y los incendios.