Todos
aguardaban con expectación ese momento mágico, sobrecogedor, cargado de
ancestrales presagios, en que el sol es ocultado durante unos minutos por la
luna haciendo una breve excepción de noche en pleno día. Ansiaban la oscuridad
total para sentir el estremecimiento de lo insólito y habían convertido el raro
fenómeno en fiesta y espectáculo.
Pero él
solo quería exprimir en soledad ese breve intervalo para añorar, con toda la
intensidad de una pérdida íntima, la luz que le era negada a destiempo, para encontrar
su secreto y su raíz en la ausencia.
Solo desde
la negación nos acercamos al enigma.
