domingo, 31 de mayo de 2026

FILIOQUE

Las palabras curan tanto como hieren. Las palabras son arma y juguete, salvan y condenan. Las palabras unen y también separan. Una palabra, una sola palabra puede cambiar el destino de una persona y hasta de una sociedad entera. 

La disputa sobre si la palabra filioque ('y del Hijo')  debía aparecer en el Credo (lo que suponía afirmar que el Espíritu Santo procedía no solo del Padre sino también del Hijo) acabó dividiendo la cristiandad en dos y condujo al gran Cisma de 1054. Cierto es que la palabra, convertida en emblema o bandera, fue el catalizador de multitud de tensiones acumuladas durante siglos. Pero no es menos cierto que para que la bomba explote necesita una espoleta y las palabras, desgraciadamente, y cada vez más en estos tiempos, son la espoleta, el agente disparador, la cerilla que cae en un bosque seco.

Las palabras son material altamente inflamable y muchas veces las manipulamos sin tomar las debidas precauciones.

jueves, 21 de mayo de 2026

ÚLTIMOS DÍAS DE LA NIEVE





 

Apenas unas manchas blanquecinas en lo alto de la sierra, sobre las cumbres azules. Esta nieve resistente fue la primera en llegar y será la última en regalarse con este sol inclemente de mayo.

Se irá como vino, sin hacer ruido, sin creerse importante, sin sufrir. Sabe que la rueda  de las transformaciones quizá le ofrezca otra oportunidad de volver a ser nieve en otra tierra, en otro invierno, en otra latitud.


LA FLOR DEL CASTAÑO

 




¿En qué extraño ser -insecto decápodo o cefalópodo aéreo- se ha transformado esta flor del castaño de Indias poco antes de fructificar?

Las metamorfosis acechan en cada visión. 

Mirar de cerca puede revelar lo insólito. 

lunes, 18 de mayo de 2026

«¡VIVAN LAS CAENAS!»

 

Eran jóvenes, rebeldes, impulsivos. Rechazaban el mundo moldeado a costa de dolor y sacrificios por sus padres, por sus abuelos. Despreciaban sus valores. Desconocían la historia. Reivindicaban un pasado oscuro que ellos creían mejor que el presente. Vociferaban consignas por las calles, agitaban banderas arrugadas, Se creían muy libres. Pero un oído sabio, conocedor de la historia, escucharía de sus bocas, como un rumor siniestro, el grito proferido dos siglos antes para celebrar el regreso del absolutismo: «¡Vivan las caenas!».  


viernes, 8 de mayo de 2026

LA INMOVILIDAD

 

Detenido, averiado, sin cuerda o con la pila agotada, de su dueño tal vez olvidado, silencioso y cubierto de polvo, como el arpa becqueriana.

Pero no inútil.

Dos veces al día da la hora exacta del oscuro lugar en que reposa (algo de lo que muchos relojes no pueden presumir tras perseguir incesantemente y sin lograr alcanzarla esa hora que siempre se les escapa por segundos).

Y siempre está marcando la hora exacta de algún punto del planeta, sin necesidad de moverse de sitio.

Ya no persigue al Tiempo. Es el Tiempo quien viene a su encuentro. El reloj parado.

sábado, 2 de mayo de 2026

EL PESO DEL CIELO

 



     Sentada en esta piedra observo los rasgones

    en la piel castigada de la tierra

     y zurzo sus heridas con hilos de colores.

    Sentada en esta piedra veo lo que no está

    en una ausencia poblada de temblor,

    y me imagino el cielo

    como una mano ansiosa de aplastar a una mosca,

    de cascar una nuez.

    Sentada en esta piedra

    espero, sin razón, lo inesperable.

   (...)

    Todo ocurrió

    (ya casi nadie lo recuerda)

    antes de que una mano de cielo vengativo

    aplastara la casa.


(De Despoblados, editorial Juglar, 2026)

 


jueves, 23 de abril de 2026

LA LOCA DE LOS LIBROS

 

En la página web de la Biblioteca, en la ficha de cada libro, además de la información bibliográfica, figuraba el número de veces que había sido prestado y el lugar donde estaba almacenado. Descubrió así que muchos libros yacían arrumbados en el depósito del sótano, lejos de los anaqueles a los que podían acceder los lectores. Descubrió también que había ejemplares que habían sido prestados muy pocas veces; algunos nunca.

Desde ese día, compaginándola con su otra tarea de sacar a pasear los perros abandonados en la protectora de animales, comenzó a pedir prestados en la Biblioteca libros viejos o que hacía mucho tiempo que nadie había leído o que llevaban años almacenando polvo en el depósito. No tendría tiempo de leerlos todos, por supuesto, pero los hojeaba por completo para que la luz visitara todas sus páginas, se sentaba con ellos al sol en el parque, los acariciaba compasiva, los olía.

A sus espaldas, la llamaban la loca de los libros. Ella sonreía, íntimamente agradecida, porque de cada libro abierto rescataba una palabra, una frase, un verso que llevaban mucho tiempo esperándola.


¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!