miércoles, 23 de septiembre de 2026

MAR JUANRAMONIANO

 






El mar, ensimismado.

Ya se rompa mil veces

contra una roca vieja;

ya desfallezca lento,

sublimado en espuma

sobre la playa extensa

o  fulgure al ocaso

con su cuerpo desnudo,

nunca verás su entrega,

ni alcanzarás sus límites.

Con la mirada ansiosa

pretendes incitarlo

a sumarse a tu mundo

de paisajes pequeños,

de deseos inmaduros,

de asuntos anodinos.

Pero él te ignora siempre,

afianzado en su ser.

Pues nada necesita:

todo lo tiene en él.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

LA BESTIA

 

La Bestia no se sacia nunca.

Devora todo cuanto encuentra a su paso, todo cuanto le presentan. Es la nueva Diosa: omnipresente, omnisciente, omnipotente. Y como los viejos, crueles dioses exige sacrificios humanos. Evolucionada, ya no gusta de la sangre y la carne, prefiere que se le entregue la esencia del ser, el alma, los recuerdos, los deseos, todo lo que esta menguante humanidad ha creado, imaginado, sentido a lo largo de los siglos.

La Bestia ha engullido libros, sinfonías, datos, prospectos médicos, grimorios, canciones, leyes, mapas, fórmulas matemáticas, estadísticas, retratos… y todas las imágenes del mundo. Nada desprecia. Todo le sirve para aumentar su poder. Cuentan que últimamente tiene un capricho de gourmet: los viejos, polvorientos, olvidados libros de las librerías de lance, de los chamarileros y de las bibliotecas de pisos repletos de joyas bibliográficas de las que los herederos hacen almoneda.

La BestIA no se sacIA nunca.

 

(Ha enviado sus glotones bots a engullir incluso este humilde, provinciano blog donde se la zahiere con frecuencia).


jueves, 3 de septiembre de 2026

CONTAR LA VIDA

 


 


Aunque nuestra vida sea monótona y gris, en cuanto abrimos la boca para contarla ¿quién resiste la tentación de hermosearla, de colorearla? Solo hace falta echar un vistazo a las redes sociales, el reino sagrado del postureo. 

Vivir para contarlo ya no es el lema del memorialista ni del biógrafo ni del novelista, sino la razón última de cuanto mucha gente hace.

martes, 25 de agosto de 2026

ECLIPSE

 

Todos aguardaban con expectación ese momento mágico, sobrecogedor, cargado de ancestrales presagios, en que el sol es ocultado durante unos minutos por la luna haciendo una breve excepción de noche en pleno día. Ansiaban la oscuridad total para sentir el estremecimiento de lo insólito y habían convertido el raro fenómeno en fiesta y espectáculo.

Pero él solo quería exprimir en soledad ese breve intervalo para añorar, con toda la intensidad de una pérdida íntima, la luz que le era negada a destiempo, para encontrar su secreto y su raíz en la ausencia.

Solo desde la negación nos acercamos al enigma.


domingo, 23 de agosto de 2026

AJONJOLÍ

Este vocablo parece hecho para bailar, sugiere juego infantil, desenfado, ligereza. Es una palabra semilla que alimenta a los pájaros canoros y estos, agradecidos, la devuelven en forma de trino: ajonjolí, ajonjolí, ajonjolí.  De origen árabe, se usa sobre todo en el sur de España. Más comúnmente se utiliza su sinónimo sésamo. Sin olvidar otro término equivalente, casi del todo desconocido en esta acepción y muy en consonancia con lo que le evoca a este aficionado a las palabras: Alegría

domingo, 2 de agosto de 2026

REBECA


En ocasiones un nombre propio desciende de su altura de exclusividad y letra mayúscula hasta el territorio de los nombres comunes. Deja de designar a seres únicos (personas, accidentes geográficos, marcas comerciales registradas…) y pasa a referirse a objetos de uso corriente que pueden ser fabricados en serie (rioja, diésel, rímel, clínex) . Debe resignarse a ser escrito con minúscula y a que la mayoría de quienes lo emplean ignoren sus ilustres orígenes.

Es el caso de rebeca, esa chaqueta ligera de punto que solía usarse en época veraniega cuando, a la caída del sol, llegaba un alivio refrescante de la temperatura. El término se popularizó en la posguerra española a partir de la película Rebeca (aquí con mayúscula) de A. Hitchcock: su protagonista lucía en algunas escenas de la película este tipo de prenda y de ahí pasó a su uso común.

Es una palabra de problemático futuro. No sólo porque las nuevas generaciones parecen empeñadas en la cruda adopción de palabras inglesas en relación con el vestuario y la moda (outfit, fashion, look, body, leggins, top…) sino, sobre todo, porque el calentamiento climático que estamos padeciendo ha hecho de las rebecas una prenda innecesaria. Las noches de verano, también en las tierras altas, empiezan a ser tórridas. La palabra languidece al mismo tiempo que la tierra abrasada por el calor y los incendios.


sábado, 1 de agosto de 2026

INDIGENTE

 

Detrás de mí, en la cola de la caja del supermercado, tres preadolescentes hacen cuentas. Han comprado zumos, bollería y bolsas de aperitivos y patatas fritas. Probablemente piensan echar la tarde sentados en un banco del parque, comiendo chucherías, móvil en mano. Aún les falta un poco para llegar a la edad del botellón. Están calculando si el peculio común les alcanza. El de menor talla de los tres comenta:

—Si nos sobra un euro se lo tiramos a la cara a un indigente y se la rompemos.

No salgo de mi escandalizado asombro cuando lo oigo. He oído bien, no es una alucinación auditiva. Las palabras han salido, nítidas y afiladas, de una boca sobre la que apenas empieza a insinuarse el bozo. Me vuelvo y les pongo cara de reproche (no me atrevo a más). El chaval me envía una media sonrisa y rectifica:

—Es broma, hombre.

Pienso tres cosas:

—En mi austera infancia jamás se me hubiera ocurrido tirarle una peseta a la cara a nadie. Administraba mis escasas monedas con celo de usurero.

—Ya no se usa la palabra ‘pobre’, sino indigente. El eufemismo es perfectamente compatible con la crueldad. En muchos casos apenas la enmascara, incluso la intensifica.

—Aunque sea una broma no es irrelevante. ¿Qué atmósfera social ha respirado este muchacho para que se le ocurra semejante idea? También dice mucho de una época y de un país el tipo de cosas sobre las que nos permitimos hacer bromas.