—Sobra decoración y falta
decoro.
—Todo se reduce a esto:
es mucho más fácil provocar ruido que crear música.
—«Lejos de nosotros la
peligrosa novedad de discurrir». Esta frase atribuida a miembros de la
Universidad de Cervera para halagar a Fernando VII en su etapa de feroz
absolutismo parece haberse convertido en el lema de mucha gente. Aunque yo
prefiero la variante apócrifa atribuida al mismísimo monarca: «Lejos de mí la
funesta manía de pensar»: me parece más rotunda y mejor ceñida a la calaña del personaje y al momento
presente.
—La cantidad de cosas nos
ahoga. También el exceso de «buenas cosas».
—La compasión ha huido
del mundo. Ni siquiera Nietzsche, el arrepentido, logró salvar al caballo. Lo
tomaron por loco.
—Si Hegel viviera en esta
época no creo que siguiera manteniendo aquello de que «Todo lo real es
racional». Habría que ser muy ingenuo o muy tonto o muy cínico, y el autor de La fenomenología del espíritu no era ninguna de las tres cosas.
(Sentencias de Mateo Ortiz sobre un mundo que se le ha vuelto incomprensible)
