domingo, 29 de enero de 2023

UN POETA

 

Tiene 6 años, los alemanes han entrado en Belgrado y mientras los ve desfilar por las calles siente cómo tiembla el suelo. El temblor deja de ser físico cuando le sube cuerpo arriba desde los pies y se convierte en un presentimiento. De toda la escena, sus ojos curiosos acaban por elegir la imagen de un perrillo blanco que se cruza en el camino de los soldados y se extravía aterrorizado entre sus botas negras hasta que una patada lo hace saltar por los aires.

Una patada lo hizo volar como si hubiera

 tenido alas. Eso es lo que veo ahora.

 La noche cayendo lentamente.

Un perro con alas.


Ese niño  se llamaba Charles Simic y acabó siendo un gran poeta, alguien capaz de sublimar el dolor de un perrillo blanco maltratado por la crueldad de los soldados y transformarlo en unas alas para volar.

martes, 24 de enero de 2023

BOSQUE NEVADO







 Buen caminante:

Está hechizado el bosque.

Date la vuelta.










jueves, 19 de enero de 2023

BRÁCTEA







Extraña palabra, apenas frecuentada, salvo en botánica. Su sonido no es especialmente agradable, no la emplean los poetas, nada que ver con el éxito de su hermana 'flor', la reina de las metáforas, que merece ochenta acepciones del diccionario. La pobre bráctea ha de conformarse con dos o tres líneas de definición en un lenguaje técnico y desapasionado. 

Y, sin embargo, ella es la responsable de la vistosidad de algunas plantas magníficas como la cala, la flor de pascua o las buganvillas que ilustran esta entrada. Las verdaderas flores de estas plantas, protegidas por el espléndido envoltorio de sus llamativas brácteas, son minúsculas, insignificantes, poco atractivas, enfocadas solo en la reproducción. Lo que seduce nuestra mirada y sirve de reclamo a los insectos polinizadores son esas hojas modificadas que parecen haber sido obligadas a renunciar a su nombre para merecer la belleza. El cofre es más precioso que lo que guarda dentro.

¿Qué poeta se atreverá a celebrar en sus versos la hermosura de las brácteas de la buganvilla?






viernes, 13 de enero de 2023

KAFKA, CARTERO DE MUÑECAS

 

Cuentan que Kafka —el autor de esos sencillos e inquietantes relatos construidos con el mismo material de las pesadillas— paseando un día por el parque Steglitz de Berlín vio a una niña llorando desolada: había perdido su muñeca.

—No llores. Se ha ido de viaje. Yo soy cartero de muñecas y mañana te traeré una carta suya —la consoló.

Y así, durante tres semanas, Franz Kafka —probablemente el escritor más desasosegante del siglo XX, el individuo solitario que no se atrevía a casarse y que nos ha legado algunas de las páginas más duras sobre la paternidad que nunca se han escrito— inventó por la noche dulces y sencillas cartas que leía por la mañana en el parque a una niña ilusionada y fascinada con los relatos del viaje de su muñeca, que no se había olvidado de ella.

No sabemos qué pasó con las cartas —quien las encontrara habría encontrado un tesoro—, ni sabemos qué fue de aquella niña. Lo que sí sabemos —nos lo ha contado Dora Diamant, su novia de entonces— es que Kafka se entregó a aquella tarea con la misma seriedad y entrega obsesiva que dedicó a toda su obra.

Pero hay algo que nunca se ha contado, quizá porque nunca ocurrió.

Al quinto día, la muñeca de la niña había aparecido: alguien la había encontrado revolviendo en un baúl en el desván. Pero la niña se empeñó en ir al parque a escuchar la carta que le leía su nuevo amigo Franz, el cartero de muñecas.

—Pobrecito, parece tan triste. Solo se le alegra la cara cuando lee las cartas de mi muñeca —explicó ante la mirada atónita de su madre.

martes, 10 de enero de 2023

LA FLOR DE LA VIDA

 




A veces era la marejada.

A veces el viento.

A veces un bañista malhumorado,

por el mero afán de destruir.

Pero ella siempre rehacía su obra.

Juntando piedras,

 clasificándolas por tamaño, color, forma.

Arrebatándoselas al caos de la playa.

Y la flor surgía de nuevo, era nueva cada vez.

Su flor, tan tenaz como la vida.

Tan vulnerable.

 


miércoles, 4 de enero de 2023

EL AÑO MÁS CORTO


 

A las doce en punto, desde la escuela, decenas de móviles empezaron a enviar sus mensajes para felicitar el año nuevo. Para la mayoría de ellos era la primera vez que saltaban la casilla del 31 de diciembre lejos de sus familias y nunca habían experimentado una añoranza tan fuerte, ese sabor agridulce de la ausencia que te obliga a buscar sucedáneos, a refugiarte en los recuerdos.

Como si hubieran sido visibles, como si fueran bengalas trazadoras, las estelas de aquellas llamadas cargadas de nostalgia tejieron en el cielo de la noche una hermosa madeja, escribieron las mejores palabras con la oculta caligrafía de los deseos imposibles.

Estaban siendo unas fiestas raras. 2023 iba a ser el año más corto para aquellos muchachos alojados en una escuela reconvertida en cuartel. A las doce y doce, siguiendo el rastro invisible de las llamadas, la artillería enemiga geolocalizó el objetivo.

Lo demás fue silencio.


martes, 3 de enero de 2023

LA ASTRONAUTA

 

Tenía la costumbre de llevar siempre un regalo, aunque solo fuera un pequeño detalle, cuando era invitada a una casa. Solía acertar con el obsequio adecuado porque era hábil en adivinar lo que podía hacerle ilusión a la otra persona. Pero esta vez hubo de pensarlo mucho: le daba la impresión de que su gesto iba a ser más trascendente. Al fin creyó haber encontrado lo que buscaba.

Cuando alunizaron, sus compañeros estaban muy preocupados de los aspectos técnicos de la operación y de dar una buena imagen para la posteridad. Ella solo pensaba en la luna y en esa extraña solidaridad de mujer a mujer que se había despertado en ella.

         —Te he traído algo. Espero que te guste.

La grabación contenía sonidos: el murmullo de una fuente, el canto de unos pájaros, la risa de una niña, el susurrar del viento entre las copas de unos árboles. Por un momento,  la luna pareció escuchar y animarse con la nostalgia de lo que no pudo ser, de un mundo azul e inaccesible, y brilló sonriente y agradecida a la primera mujer que hollaba su superficie.