jueves, 30 de mayo de 2019

LA SOMBRA






-¿Cuál es tu secreto? -le preguntaban con envidia- Parece que has hecho un pacto con el diablo.

Cuando era joven nunca se había propuesto parecerlo y con frecuencia su aire aniñado le estorbaba. De manera natural su aspecto siempre le había ayudado a aparentar menos años de los que tenía y eso se convirtió en una gran ventaja pasados los cuarenta. A los cincuenta y cinco, una insidiosa alopecia empezó a expandirse tomando su coronilla como centro. Se dejaba el pelo largo y con ello tapaba el claro del bosque. Además, los espejos, salvo esos cenitales de algunas tiendas, no podían mostrarle el avance implacable del desastre. 

Pasados los sesenta, el artificio empezó a desmoronarse. Su piel se arrugaba, vengativa, como si quisiera de golpe recuperar el tiempo perdido y, aun más, tomar ventaja. Las entradas en la frente avanzaban hacia la tonsura superior dejando lamentables islotes pilosos a ambos lados. Los espejos dejaron de ser piadosos con él y las miradas de los otros le devolvían, crueles, su imagen envejecida. Solo el viejo y fiel espejo de su cuarto de baño, con la penumbra adecuada y en alianza con su vista cansada, mantenían la ficción, borrosa y más recordada que real, de la juventud. El viejo espejo, y la sombra.

Su sombra no había envejecido. Cuando caminaba delante de él, su silueta seguía siendo la de un muchacho: ni arrugas, ni el ralear del pelo, ni  esa misteriosa decrepitud que anida en los huesos. Le ayudaban su delgadez, la ausencia de barriga, la voluntad de caminar erguido, su atuendo juvenil. De esta forma su sombra se convirtió en su refugio. Era la que mejor mentía; en realidad era ya la única que le mentía y él estaba decidido a que siguiera siendo así.

Tuvo suerte. Murió en plena calle, fulminado por un ataque al corazón. Pero su sombra nunca lo supo y siguió siendo joven para siempre: aquel era un día muy nublado.

lunes, 27 de mayo de 2019

REPOBLACIÓN




En la entrada PUEBLO DESPOBLADO, publicada en este blog el 15 de mayo de 2016, aparecía esta fotografía del alero de mi casa con un grupo de nidos de avión abandonados. En los nidos de antaño ya no hay pájaros hogaño, se recordaba allí; y más abajo se sentenciaba: Todas las ruinas se parecen.








Este mes de mayo nos ha traído una noticia alegre. Los aviones han vuelto a anidar en este poblado abandonado. Una metáfora para la esperanza.







viernes, 24 de mayo de 2019

BAILE DE LETRAS



A pesar de su provecta edad -o quizá por ello, por esa segunda infancia que apunta al final de la vida- Afrodisio Cabal no dejaba de asombrarse, con una socarronería desesperanzada, por las vicisitudes extravagantes de la vida política española y trataba siempre de reconducirla hacia los derroteros festivos del juego.

     -¿He oído bien?  -exclamaba al asistir al acto de promesa (que debería ser solemne y se estaba convirtiendo en opereta bufa por el pateo de algunos diputados ultramontanos) de acatamiento a la Constitución por parte de un diputado electo, en prisión preventiva por haber intentado subvertirla-. ¿Ha dicho "acato" o "ataco"? ¿Será disléxico? ¿O está jugando a un baile de letras?



martes, 21 de mayo de 2019

EL BARQUILLERO






Ruleta y obleas. El barquillero, antiguo frecuentador de los parques, se está quedando sin tiempo y sin lugar. 





Aprovecha para vender su cada vez más exótica mercadería en aglomeraciones extraordinarias, en momentos de emotividad exacerbada, de retorno al pasado: la cabalgata de reyes, la llegada del circo, la espera de una procesión. 





Otro más en el catálogo de oficios en peligro de extinción, como en aquel poema que publiqué en No haya edén, amapola:  



 ALGÚN DÍA HABLAREMOS SIN REMEDIO
de antiguas profesiones en desuso.
Oficio trashumante,
conducir el ganado de baldío en baldío,
huyendo del invierno, hacia los pastos
inéditos del sur.
(Los sueños del pastor
pronto aprenden a vivir en la intemperie).
Ocupación extinta,
apagar una a una las farolas
de la ciudad recién amanecida
para que el sol no revele su amarillo
mortecino fulgor a los noctámbulos
que las creyeron diosas de la luz.
Trabajo solo apto para esclavos,
muy bien remunerado,
probar los alimentos más sublimes
-impensables en otras circunstancias-
en el banquete eterno de un patricio
sabiendo que el veneno más insípido
mejor oculta sus estragos.
Y también el poeta,
tarea demediada,
desazón para débiles, quimera
de escribir sortilegios en el agua,
apacentar palabras desganadas,
sofocar los candiles de la noche,
gustar por los demás
el sabor impreciso de la muerte.







sábado, 18 de mayo de 2019

HIKIKOMORI




      Desde el día en que, a escondidas, instaló un cerrojo en la puerta de su habitación, la fibra óptica pasó a ser su única conexión con el mundo, el etéreo cordón umbilical que lo mantenía precariamente ligado a la realidad. Dormía todo el día -"no hagas tanto ruido, mujer, vas a despertar al niño", rezongaba el padre- y  la noche se la pasaba de oscuro en oscuro volcado sobre alguna de sus pantallas. Salía a evacuar con el sigilo de un gato escarmentado, procurando que el pasillo estuviera expedito y la casa sosegada; recibía la comida por una escotilla que hubo que practicar en la puerta.

      -Ya se le pasará -decía el padre-. Son cosas de la edad.

     -Si por mí fuera, tiraría la puerta a patadas y lo sacaría por las greñas -contradecía la madre, una mujer luchadora, hecha a sí misma, poco dada a contemplaciones.

      -Hay que tener paciencia. Saldrá del capullo para completar su metamorfosis.

       Y salió, al cabo de catorce meses. Transfigurado. Lo vieron avanzar, pasillo adelante, envuelto en un fulgor de aparecido.

       -Has vuelto, hijo mío -balbuceó el padre, emocionado.

       Y se precipitó a abrazarlo. Pero el abrazo se perdió en el aire.

        No se puede abrazar a un holograma.


martes, 14 de mayo de 2019

DEL ROBLE...










A mediados de mayo, los robles se resisten a cubrirse de hojas. Son demasiadas primaveras interrumpidas, demasiado hielo nocturno y traicionero. En esta tierra dura la desconfianza es ancestral. 








 El poeta había dicho:

Del roble aprenderíamos la paciencia,
la sabia lentitud en cada brote.




Y el economista respondió:

A este paso, con tan pocos meses vegetativos, no cumpliremos nuestro objetivo de crecimiento.

jueves, 9 de mayo de 2019

LA SERPIENTE



Las raíces del sauce buscan con voracidad el agua, allá donde esta se encuentre. No ahorran esfuerzo ni se arredran ante los obstáculos y son capaces de invadir territorios ajenos y hasta de violar la ley sagrada de las raíces: profundizar. Así, el sauce intuye el agua de lluvia del tejado y sube por el tubo que  la recoge lanzando por él un torrente de raicillas exploradoras hasta formar un cuerpo alargado y retorcido. Al extraerlo del molde es imposible no pensar en un ofidio. Solo falta colgarlo del árbol.




Todo jardín, si aspira a convertirse en verdadero paraíso, necesita su serpiente. Aunque sea un trampantojo.

lunes, 6 de mayo de 2019

CIRCO

















El circo ha llegado a la ciudad.

Se ha instalado en un solar con sus camiones, sus caravanas, sus jaulas y su carpa. Un campamento envuelto en una atmósfera de tristeza, de recelo, de resignación. Sus habitantes se saben en la excepción, en el margen, en el destiempo. Otra forma de vida que resiste como buenamente puede a la uniformidad impuesta.

El fotógrafo es requerido por personal de seguridad para que no tome fotos, como si se tratara de una instalación clandestina, sospechosa, donde se trabaja con materiales contaminantes, objetivo potencial para supuestos enemigos. Antes, por encima de la tapia, ha obtenido una imagen, que destila una pesadumbre vieja, de animales en un corralito y de los trajes colgados de sus adiestradores; también ha tomado una vista general de la carpa y de su entrada.

Piensa con melancolía el fotógrafo en los circos de su infancia, en aquel cargamento de magia y risas, de exotismo y extravagancia que traían consigo; en su ilusión de niño, en la crueldad domesticada de las fieras, en el colorido de los vestidos, en el humor lloroso de los payasos, en el peligro vertiginoso de los trapecios, en los cuerpos elásticos de las contorsionistas. En la vida errante y misteriosa  de los artistas. En Zampanó y Gelsomina, los protagonistas de La Strada, de Fellini. Y recuerda la sencilla, emocionante, inolvidable melodía de Nino Rota. Y así, escuchando esa canción en blanco y negro, el fotógrafo abandona el lugar con la impresión de estar asistiendo al hundimiento de otro de esos escasos islotes en los que la vida aún tiene filos y aristas, rugosidad de tronco viejo, riesgo y sonrisa sin enlatar, aroma de niñez, y por eso sigue conmoviéndonos con sus viejos trucos, ingenuos e infalibles.

viernes, 3 de mayo de 2019

MÁQUINA DE ESCRIBIR








-¿Cuál es el secreto de que tu prosa suene tan distinta? -le pregunta el crítico al escritor joven.

-Escribo con la vieja máquina de mi abuelo.

-Será una boutade, supongo.

-En absoluto. Cada letra es una verdadera pulsación, un pequeño esfuerzo. Cada renglón implica la acción del brazo para  pasar el carro. El avance es un movimiento de vaivén. Cuido mucho de no equivocarme; borrar un error es costoso y engorroso. No hay corta y pega. La máquina no está conectada con nada que no seas tú mismo. Está aislada del mundo, sin referencias. No sabe nada. No tiene memoria. Escribo en libertad, sin ninguna ayuda y apretando con ganas, como si tocara el piano. Esa es la diferencia.