martes, 19 de junio de 2018

AFORISMOS




          No es la primera vez que hacemos comparecer aquí a Mateo Ortiz, llamado por sus escasos amigos "el hombre más triste de Europa Occidental", quien tuvo la suerte o la desgracia de leer a Schopenhauer, a Kierkegaard y a Cioran en su adolescencia y primera juventud, cuando los libros nos marcan como el hierro candente a los animales que son propiedad de alguien. Quizá por ello, sus escasos pensamientos tienden siempre a una melancolía neblinosa, existencial, como de país con pocas horas de sol (algo paradójicamente compatible con el hecho de haber elegido Almería como lugar de retiro). Transcribimos aquí cuatro  de sus aforismos:

              "Somos poco más que un grumo, un coágulo de conciencia dolorida en medio de la infinita oscuridad del cosmos. Y la mejor conjetura sobre nuestro porvenir es la de  disolvernos dulcemente en esa noche primigenia, como un terrón de azúcar en agua templada."

              "¡Cómo envidio al alpinista que acaba de coronar la cima más inaccesible! Así quisiera yo vivir cada segundo, en vilo sobre un vértice, sobre la cumbre misma del éxtasis."

               "¿Por qué esa manía de que vivamos relajados? Solo en su óptima tensión vibra la cuerda."

                "El río del Odio tiene demasiados afluentes."

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