martes, 13 de abril de 2021

LUNES DE AGUAS

 













A la sombra florida del ciclamor y de las hojas nuevas, en las orillas del Tormes -majestuoso e imperturbable, ajeno a los trabajos y a los días oscuros-, los salmantinos celebran el fin del ayuno y la abstinencia, el regreso del tiempo del placer y la alegría. Es una fiesta restringida, a media voz, casi a hurtadillas, a la espera del triunfo -provisionalmente definitivo- de una nueva salud, de una nueva alegría, de una nueva primavera.

domingo, 11 de abril de 2021

MEMORIAL






En el claro del bosque, rodeado de jóvenes árboles que lo velan, el viejo roble, antes de que lo talaran, se las ingenió para labrarse su monumento funerario.

jueves, 8 de abril de 2021

CALIMA

 




Al fin aparece limpio el cielo. Los últimos días el aire estaba turbio, oscurecido por un velo de bruma: nubes de polvo en suspensión, arena venida de muy lejos, contaminación humana. Era fácil imaginarse dentro de una tormenta en el desierto, sentir casi la lija de la arena en la saliva. 

Calima. Hay que pronunciar esta palabra despacio, saboreándola, dejándose llevar por el suave balanceo (abierta/cerrada/abierta) de las vocales. (¡Ah esa querida y diáfana apoyatura vocálica castellana que tanto echamos de menos en otros idiomas!). 

Calima, una palabra muy bien construida, armónica. Sus consonantes nos invitan a un viaje fónico que va desde el oscuro velo del paladar, pasando por el  cielo de la boca para llegar a los labios. Una palabra que va buscando la luz.  Si fuéramos conscientes de la complejísima habilidad muscular necesaria para pronunciar cada uno de los sonidos que forman una simple frase, nos daríamos cuenta de hasta qué punto somos virtuosos instrumentistas que, tras un sofisticado aprendizaje del que no somos conscientes, hemos llegado a dominar con maestría las cuerdas, el viento y la percusión.

Calima. Siempre me imagino esta palabra (tan próxima a la calma) escrita en alfabeto griego. Pero tiene un origen confuso, también ella contaminada por la bruma de la etimología, y es uno de esos vocablos en los que lo caliginoso del significado pugna con la belleza del significante. Como esos seres en que su hermosa apariencia esconden un desagradable mensaje.



domingo, 4 de abril de 2021

CASA TOMADA

 































¿Qué variedad de la desgracia puso sus ojos severos sobre esta casa?  ¿O fue tan solo la desidia, esa hijastra del tiempo?

El jardín, abandonado a su instinto reprimido, se ha convertido en jungla. Los árboles, plantados con amor, han roto las cadenas de la urbanidad y medran a su antojo, compitiendo por la luz cada vez más escasa, atenazados por plantas trepadoras y maleza. Parecen empeñados en vengarse de la mano civilizadora que los ató a esta tierra. La higuera, el fresno, el ciprés, el avellano, el acebo, la pasionaria, la palmera, el nogal, el níspero, la enredadera..., sus nombres poco valen en este salvaje maremágnum.  Donde una vez hubo orden y propósito ahora hay promiscuidad, hibridación y esa íntima podredumbre que la sombra y la humedad generan en el suelo del bosque. Algunas ramas parecen afectadas por un delirio tropical y adoptan extrañas  formas, desafían las leyes del crecimiento, se diría que dibujan enigmáticos signos. La carretilla ociosa no tardará en ver atacado su metal por la implacable voracidad de lo orgánico.

¿Qué decir de la casa? Está a punto de desaparecer asfixiada por la pujanza de esta selva de 300 metros cuadrados. La puerta apenas la protege de una invasión vegetal imparable que acabará por devorarla y los retoños de la hiedra oprimen con sus dedos tenues e inflexibles el cristal de las ventanas.

Pero en este paisaje de vorágine que dejan tras sí la volátil voluntad del hombre y sus empeños transitorios, el fulgor de una rosa, el olor del jazmín, la blancura primaveral de la cala y la delicadeza de la linterna china —supervivientes del caos— nos asombran con su milagrosa floración mestiza.


jueves, 1 de abril de 2021

VIRTUDES

  

—Discreción, moderación, sensatez, lealtad, honestidad, coherencia, prudencia, bonhomía, sinceridad, parsimonia, modestia, integridad, madurez, formalidad, nobleza, verdad, firmeza, naturalidad, observancia, empatía, seriedad, urbanidad, respeto, cortesía, sutileza, delicadeza, experiencia, humildad, veteranía, sosiego...

—-¿Qué extraña letanía recitas, amigo?

—Una letanía de virtudes.

—¿Cardinales o teologales?

—Ni unas ni otras. Virtudes anticuadas, virtudes que, al parecer, han dejado de serlo, atributos que impiden el éxito en nuestros días, ya sea en la empresa, la política, el deporte, el arte o la vida cotidiana. Defectos que conducen al fracaso. No tienes más que fijarte en la publicidad. Se llevan el descaro, la arrogancia, la insensatez, la transgresión, la canallada, la bellaquería, la liquidez, la desenvoltura, el transfugismo, la apariencia, la temeridad, la velocidad, el inconformismo, la agresividad, la ficción y otros subproductos de una sociedad que parece anclada en una adolescencia interminable.

—Moralista te veo, amigo Mateo.

—Tu candidez sea conmigo, Luciano amigo.

 

(Amable forcejeo dialéctico entre Mateo Ortiz y Luciano Pacheco, provocado por la lectura matutina del periódico)

 

lunes, 29 de marzo de 2021

CORONACUENTOS (27): LA CAMPANILLA

 

En «El Mandarín», una novela corta de Eça de Queiroz, Teodoro, un hombre gris, es tentado por el Demonio: con solo tocar una campanilla un viejo mandarín de cuya existencia él nada sabe morirá en la lejana China y a cambio  heredará su incalculable fortuna. Teodoro hace sonar la campanilla.

En nuestros tiempos el Demonio ha rebajado mucho la oferta, es más de andar por casa, pero aún así encuentra mucha gente dispuesta a aceptar su trato: sal de fiesta, descontrola, diviértete sin precauciones y, por esas intrincadas  ramificaciones que el virus recorre en muy poco tiempo, un viejecillo, que no vive en la China sino en tu mismo portal, morirá en la UCI. No te prometo una fortuna, solo una noche loca. ¿Te animas?



sábado, 27 de marzo de 2021