miércoles, 10 de abril de 2019

ESCRITO SOBRE EL AGUA



¿Qué impulso contradictorio lleva a alguien a escribir o pintar sobre la nieve, sobre el agua, sobre el vaho de un espejo empañado, sobre la arena de la playa? Porque es pretender al mismo tiempo duración y caducidad, testimonio y olvido. 

Quizá podría respondernos Keats, con el epitafio sobre su tumba en Roma: Aquí yace alguien cuyo nombre fue escrito en el agua. O Jesucristo, de quien no sabemos que nunca escribiera, salvo en una ocasión. En Juan, 8,6, en la conocida escena de la mujer adúltera a la que los fariseos pretenden lapidar, mientras conversa con ellos, se nos dice que escribía con el dedo en la tierra. Una pena que el evangelista no nos transcriba esas palabras, las únicas palabras exactas de alguien cuyo mensaje ha sido reescrito, procesado e interpretado a conveniencia durante tantos siglos.  

                                                                                (Ángel Aguado) 



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