jueves, 31 de enero de 2019

LA DEBILIDAD DE LOS ADVERBIOS



             En esta época de pensamiento frágil y relativismo, de sentimientos lábiles, de la erosión de las palabras, del miedo a que estas hieran; ahora, cuando tanto hablamos y tan poco decimos, hay categorías que no podemos soportar por su franqueza. Los adverbios de negación y de afirmación deberían ser absolutos, inapelables, pero hace tiempo que han dejado de serlo y se han tendido puentes con los adverbios de duda hasta hacerlos un todo continuo. Parece que tememos a un 'si' o  a un 'no',  a su brevedad cortante -es una característica de muchos de los idiomas-, a su carácter definitivo. Así lo revelan nuestros usos lingüísticos recientes.

         Es casi una marca generacional -como lo fue el '¿verdad?' o el 'mire usted' de políticos arcaizantes- el empleo, a veces irritante, de la muletilla '¿no?' tras cualquier aseveración, como si necesitáramos de la aquiescencia constante del receptor. No queremos arriesgarlo todo en una afirmación; de ahí la sucesión bipolar, 'Sí, ¿no?' que parece entronizar en la conversación el principio de incertidumbre. Parece que un 'no' es insuficiente y empleamos giros redundantes, pleonásticos: 'No es no' o '¿Qué parte del no no has entendido'. En esta misma línea de desconfianza respecto a las nociones absolutas ha nacido la tan frecuente 'sí o sí', imposible disyunción para reafirmar nuestra voluntad debilitada.

                Tal vez se vive mejor instalados en la duda. Eso nos exime de parecer dogmáticos o de aceptar responsabilidades, ¿no?




martes, 29 de enero de 2019

FÁBULA DEL MOSQUITO Y EL DINOSAURIO



                Un mosquito pica a un dinosaurio. Este, molesto, trata de deshacerse de él. No puede consentir que un ser inferior, despreciable, insignificante, se atreva a poner a prueba su paciencia. Pero el insecto ya se ha cobrado su botín y vuela, saciado, a descansar en un pino, sin advertir la trampa. Queda pegado a la resina para siempre. Segundos después, un cataclismo cósmico acaba con la arrogancia de este dinosaurio, de todos los dinosaurios.

                Han pasado eones. La resina es ámbar, una perla dorada que sirve de panteón. En el cuerpo del mosquito la sangre preservada del picotazo sirve para reconstruir toda una estirpe de dinosaurios mediante el ADN.

               De donde se deduce que puede más un mosquito que un meteorito y que se le puede llevar la contraria a una gran catástrofe con un pequeño incidente.

viernes, 25 de enero de 2019

PROFETA













Gesticulante,vociferante y amenazante. Poseído de su violenta

verdad, de  santa indignación contra los impíos.Y vacío por

dentro.  La cabeza hueca, el corazón ausente. 


Así es el profeta de Gargallo. Así suelen ser los profetas.








                                        (El Profeta,  de Pablo Gargallo)

martes, 22 de enero de 2019

DIVAGACIONES SOBRE EL ESPEJO




Uno de mis espejos tiene memoria. Por eso a veces me mira compasivo.

Otro de mis espejos es amnésico. Por eso desconoce la tristeza de su oficio.

En esta sociedad narcisista pronto inventarán los espejos con photoshop incorporado.

Si te ves arrugas, es de tontos echarle la culpa al espejo.

Alguien rompió a pedradas el espejo del callejón del Gato para que no refleje nuestra esperpéntica realidad. ¿Dónde está el Valle-Inclán del siglo XXI?

Mucha literatura se ha vertido sobre el enigma que nos aguarda al otro lado del espejo. Pero, al otro lado del espejo, con mucha frecuencia, solo nos aguarda una pared.

También los espejos envejecen.
                                                                      
(Afrodisio Cabal, pequeño filósofo rural)

sábado, 19 de enero de 2019

NOCHE DE NIEVE






Es la segunda vez que la nieve, esta temporada, insinúa su tímida presencia en nuestra calle. 

Nieve pequeña, noche blanca, luz que tirita.

viernes, 18 de enero de 2019

VIVIR EN LOS PRONOMBRES




A veces se entretenía tomando una palabra en la boca, desmenuzándola, articulándola despacio y reiteradamente hasta que se desprendía de su significado. El ejercicio era especialmente interesante con los pronombres. Pongamos por caso: Él. Él, él, él, él, él... Así un buen rato hasta que no era más que una secuencia fónica, puro sonido, morfema de un idioma desconocido. Nada más, sin esa costumbre espuria de designar algo. Y cuando ya la tenía así, desnuda, vaciada, disponible, volvía a cargarla con su sentido y este ahora  le parecía completamente nuevo, puro, renacido, con un nuevo vigor. 

Un día lo intentó con el pronombre yo. Una vez que lo dejó limpio, descarnado, sin estrenar, fue incapaz de devolverle el significado. Y supo entonces -entre el pánico y el asombro- que había alcanzado una forma de sabiduría que hasta ese momento le era desconocida.

martes, 15 de enero de 2019

LA FIEBRE DEL LADRILLO









Ni siquiera los pueblos más apartados, los deprimidos territorios de la España Vacía, se libran de la burbuja inmobiliaria, de la fiebre del ladrillo, de la búsqueda de "soluciones habitacionales" y hasta del desahucio de quienes no pueden protestar.