sábado, 25 de julio de 2026

UN PERRO

El perro tiene una cabeza sólida, prismática, como bloque de hormigón. Un fisonomista canino podría catalogarlo como uno de esos ejemplares más dotados para la ferocidad que para la delicadeza.

La mujer se acerca a la fuente, llena de agua una bolsa de plástico y se la ofrece. Es un día de mucho calor, uno de esos días en que a los perros les gustaría negarse en rotundo a ser sacados a la calle a la fuerza.

El perro rehúsa repetidamente beber de la bolsa. Acaba remojándose y saciando su sed en la fuente. Poco después la bolsa que no fue vaso es usada por la mujer para recoger la caca del perro.

El cronista lamenta no conocer el nombre del perro y no ser un experto en razas. Pero no puede dejar de celebrar anónimamente su inteligencia anticipatoria y sibarita. ¿Quién se tomaría una sopa servida en un orinal? No está bien beber en un envase destinado a los excrementos.


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