jueves, 23 de abril de 2026

LA LOCA DE LOS LIBROS

 

En la página web de la Biblioteca, en la ficha de cada libro, además de la información bibliográfica, figuraba el número de veces que había sido prestado y el lugar donde estaba almacenado. Descubrió así que muchos libros yacían arrumbados en el depósito del sótano, lejos de los anaqueles a los que podían acceder los lectores. Descubrió también que había ejemplares que habían sido prestados muy pocas veces; algunos nunca.

Desde ese día, compaginándola con su otra tarea de sacar a pasear los perros abandonados en la protectora de animales, comenzó a pedir prestados en la Biblioteca libros viejos o que hacía mucho tiempo que nadie había leído o que llevaban años almacenando polvo en el depósito. No tendría tiempo de leerlos todos, por supuesto, pero los hojeaba por completo para que la luz visitara todas sus páginas, se sentaba con ellos al sol en el parque, los acariciaba compasiva, los olía.

A sus espaldas, la llamaban la loca de los libros. Ella sonreía, íntimamente agradecida, porque de cada libro abierto rescataba una palabra, una frase, un verso que llevaban mucho tiempo esperándola.


¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!


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