viernes, 9 de enero de 2026

UNA HERIDA GRANDE Y VIEJA

 

Aquel viejo país arrastraba una herida secular que lo cruzaba de costa a costa y dolía a sus habitantes. Se había probado de todo para curarla: sutura, cauterio, sangría; cirujanos de hierro, saludadores, arbitristas, homeópatas, utopistas, demagogos, ilustrados, populistas… Se usaron el olvido y la clemencia, la brutalidad y el engaño. La herida seguía abierta, recidivaba a la menor ocasión. Durante algún tiempo de tregua pareció cerrada pero ha vuelto a supurar cuando ya se creía cicatrizada.

Este país y su herida incesante.


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