domingo, 16 de abril de 2017

VIVIR PARA COMPARTIR




                Hay que compartir, le decían en la guardería y en la escuela, quizá para contrarrestar su tendencia infantil al egoísmo, a no dejar sus juguetes a ningún otro niño, a aferrar sus golosinas para que nadie se las quitara. Hay que compartir, le repetían en casa. "Para ser feliz, hay que compartir", cantaban a coro en la catequesis. 

         Se le quedó grabado a fuego. Con la edad se volvió muy generosa. Todo lo publicaba en las redes sociales. Con Facebook Live encontró lo que buscaba: compartir su vida al completo, en vivo y en directo.  "¿Cómo están todos? ¿A dónde viajan?" fueron sus últimas palabras, sonriente, mirando a la pantalla de su móvil sobre el salpicadero como si mirara a los ojos a cada uno de sus múltiples seguidores, orgullosa de su esplendidez, antes de que el coche que conducía impactara brutalmente contra un autobús. 

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